fbpx
blog img

Cuando el escritor Stephen Covey dijo que “las fortalezas están en nuestras diferencias, no en las similitudes”, mucha gente pensó que sus palabras no podían aplicarse más que a las parejas sentimentales por aquello de que “los polos opuestos se atraen”.

En el caso de las empresas, ¿hacia dónde se inclina la balanza? Pues el tiempo ha demostrado que en las compañías esta simbiosis puede funcionar perfectamente. En los equipos, las similitudes y las debilidades se complementan y enriquecen el trabajo. Además de ello, las fortalezas de unos compensan las debilidades de otros y esto es necesario para que la relación laboral fluya en la misma dirección. Así se logra que la compañía no solo sea productiva, sino también rentable.

Pero no es solo eso. El líder debe estar pendiente de su equipo. Porque aun cuando tiene las riendas de la empresa, también es una persona con fortalezas y debilidades. De allí que deba dar el ejemplo. Por ejemplo, cuando escoge a sus gerentes y directores, debe hacerlo por las habilidades que lo ayuden a mantener una compañía próspera y segura tanto para los productos y marcas, como para los empleados que hacen posible que la operatividad se mantenga siempre alta.

En este proceso, el departamento de Recursos Humanos tiene un papel fundamental. Mediante el diseño de estrategias debe estar constantemente evaluando cuál es el comportamiento del personal, a fin de ir adecuando procesos que redunden no solo en un ambiente armónico, sino también en un espacio que sirva para dirimir cualquier diferencia y que permita estrechar los vínculos profesionales entre los trabajadores.

Además, tiene que acompañar y hacerle seguimiento a este proceso, haciendo hincapié en que ese complemento de fortalezas y diferencias, bien engranadas y acopladas, redundarán en una empresa productiva, rentable y efectiva.

El elemento básico para que la relación funcione es el respeto. La meta principal será, entonces, potenciar las fortalezas y tratar de disminuir las diferencias, entendiendo que estas, bien canalizadas y apreciadas en su magnitud, son importantes a la hora de hacer que meta final de la compañía se mantenga en el rumbo correcto.

Al final, para que una empresa obtenga resultados satisfactorios debe lograr el esfuerzo integrado y coordinado de los miembros del equipo, y eso pasa por reconocer las diferencias como un capital del grupo de trabajo.

Y aunque suene trillado, la fortaleza de los equipos está en las diferencias de sus miembros y no las similitudes. De los contrastes pueden surgir valiosas ideas y proyectos que beneficien a empleados y empresa.

Fuente: La Voz de Tarija